Hombre y naturaleza: el reencuentro.

Cada especie biológica tiene su forma particular de relacionarse con su medio ambiente local y de organizar su mundo real, interactuando constantemente y activamente con su entorno.



Es el entorno el que termina de esculpir al encéfalo y cada estímulo y cada experiencia son los responsables de la creación o de la destrucción de las sinapsis y los circuitos.
Pero nuestro entorno actual no tiene nada que ver con el de nuestros antepasados. En otro tiempo nuestra mente y nuestra cultura germinaban en medio de naturalezas salvajes pero ahora se mueven en medios sintéticos que han hecho que se incremente el número de personas que padecen ansiedad, desórdenes de la conducta o depresiones y los casos van en aumento, de hecho, las naciones unidas predicen que la enfermedad mental será mayor que la dolencia de corazón para el 2020.



Ante estos datos es evidente que tenemos que dar un cambio radical a nuestras vidas, tenemos que dejar de participar del allanamiento de la cultura, de la pérdida de la biodiversidad a la que tiende nuestro mundo, acercarnos a la naturaleza original, heterogénea, desordenada… diferente, que nos acoge, que nos sorprende y nos impulsa a crecer. Acercarnos a ella supone reencontrarnos con nuestros orígenes, con nuestra identidad. Pero la identidad no se hereda, no es algo estático sino algo dinámico que nos fundamenta, que nos impulsa y nos construye, que incluye el yo en el otro, que nos une a todos los seres vivos y a lo vivo.


El proyecto modernista fracasará en su intento de que la humanidad se emancipe de los espacios naturales porque frente al compromiso riguroso con la innovación está nuestro compromiso con la vida.

 
 
Ana Isabel González
Psicóloga en Salamanca y Online
629 503 409
 
 
"La mayor ilusiones es... seguir teniendo Ilusiones"

1 comentario:

  1. Yo tambien creo que el secreto de una vida sana y feliz es reencontrarse con nuestros espacios naturales. Disfrutar de ellos, y sobre todo, dejarlos tal y como los hemos encontrado para que nuestras generaciones posteriores logren disfrutar tambien.
    Gracias Artopía por compartir vuestros artículos y pensamientes.
    Saludos

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